
El 30 de septiembre de 2025 es una fecha que muchos clientes bancarios deberían tener en cuenta. Ese día dará comienzo una nueva fase del intercambio automático internacional de información sobre cuentas financieras. Detrás de este término tan técnico se esconde un proceso que puede tener un impacto directo en sus cuentas bancarias.
A más tardar el 31 de julio de 2025, los bancos de Alemania debían comunicar la información pertinente de sus clientes a la Oficina Federal Central de Impuestos. Estos datos incluyen cuentas y transacciones. El 30 de septiembre tendrá lugar el paso decisivo: el intercambio de datos con los 115 Estados participantes en la actualidad. No se informará por separado a los afectados; la transmisión se realiza de forma automática y completa.
No solo los inversores acaudalados o los millonarios están en el punto de mira. También pueden verse afectados los trabajadores o las familias si tienen una cuenta en el extranjero. La información correspondiente se remite directamente a las autoridades fiscales alemanas.
El intercambio no se limita únicamente a los países europeos. También transmiten datos antiguos paraísos fiscales conocidos, como Suiza, Liechtenstein, las Islas Caimán, Mónaco o Dubái. A ellos se suman, entre otros, Turquía y diversos Estados árabes.
La base jurídica la constituye la Norma Común de Comunicación de Información (CRS), desarrollada por la OCDE. Aunque se trata de una injerencia en los derechos fundamentales, el Tribunal Federal de Hacienda ha confirmado que dicha injerencia es admisible, ya que el objetivo de frenar la evasión fiscal tiene prioridad.
Quien posea capital en el extranjero debe declararlo en su declaración de la renta. Quien hasta ahora no lo haya hecho debería subsanarlo urgentemente, ya que a partir del 30 de septiembre será más fácil para las autoridades fiscales detectar los activos no declarados. Las infracciones pueden acarrear graves consecuencias fiscales.